jueves, 15 de marzo de 2012

Y entonces...

Se dió cuenta de que todo había cambiado. De que ya nada era como antes, de que no había marcha atrás... Pero, ¿Sabéis qué?
Ella no se asustó, decidió sacar una de aquellas sonrisas que tenía olvidadas en su cajón y salió a comerse el mundo sin que nada ni nadie se lo impidiera.

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