martes, 2 de marzo de 2010

Vivan las sonrisas inacabables.

Y si el viento decide arrastrarme a lugares desiertos,
cerraré los ojos y me dejaré llevar.
Quien sabe que me esperará al otro lado del mundo...
Quizá los pájaros sean de papel, los sueños de cristal, las nubes de algodón de azucar y los deseos una gran vela aromatizada que no tenga fín.
¿Qué nos deparará el otro lado del mundo?

(:

1 comentarios:

Caroline** dijo...

Si el otro lado del muro es asi, alla que voy! jaja

me encanta este texto... es relajante, calido...

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